Tuesday, September 21, 2010

El Tiempo Detenido


Foto: German Murillo ©.

Fuimos en búsqueda de una mina, de esas de oro que provocaron el poblamiento del oeste norteamericano. Sin rumbo definido llevados solo por los caminos más pequeños marcados en el mapa que nos guiaba. Un empinadísimo camino destapado que mi 4x4 hizo con cierto trabajo nos llevó a Golden Hill, un diminuto pueblo fundado en 1859 por mineros que aseguraban que en sus laderas había miles de dólares en oro. Un caserío de menos de 200 personas, clavado en los casi 3000 metros de altura muy cerca del Fourmile Canyon, el lugar del reciente y más grande incendio forestal que se tenga noticia en esta parte del país.

Estando en busca de un sujeto para fotografiar es muy probable que se encuentre otro con el que no se cuenta. Me ha pasado muchas veces, pero esta vez noté algo diferente. Encuadrando el Ford LaFrance 1941 que tal vez haya sido el carro de bomberos del poblado, me sentí observado, sentí que el fotografiado era yo, que era el Ford quien había detenido el tiempo en ese reducto de espacio para eternizar el momento y que ahora era él quien apaciblemente se dedicaba a detallar a los que pasaban por el frente.

Somos los fotógrafos quienes detenemos el momento preciso para hacerlo pasar al futuro a manera de visión pasajera para quienes sientan el interés de su llamado; o simplemente somos los que notamos a quienes ya lo han hecho por sí mismos y simplemente los ponemos en el papel -o una pantalla-.

La máquina de bomberos de Gold Hill estaba allí, con toda su historia sentada en el cojín del conductor, esperando, inmune ya hasta del paso del tiempo, porque fue ya hace mucho que él mismo recorrió por última vez ese dificil camino que mi SUV hace hoy con dificultad; esperando, con su espacio ya escogido de antemano; esperando, por algún viejo conocido que se reconcilie y le entregue un nuevo espacio que ponga de nuevo en marcha el tiempo, que tenga la oportunidad de volver a envejecer. Esperando, por fotógrafos que detengan su tiempo detenido.

Al final, no encontramos la mina de oro que buscábamos, pero nos encontramos con el Ford, en mitad del inerme pueblito polvoriento que no habrá cambiado mucho en cien años, pero que nos mostró que los fotógrafos no somos los únicos que detenemos el tiempo en una fracción de espacio, pero que si miramos bien, podemos hallar riqueza en cualquier parte.

Foto: German Murillo © Todos los derechos reservados.

1 comment:

  1. Esta foto tiene el encanto y el color de los bellos recuerdos!

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